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Bebé: la vida antes de salir al mundo Imprimir Correo electrónico

Mucho antes del nacimiento, el bebé va creciendo dentro de un confortable ambiente, que lo mantiene protegido y con la temperatura justa.


La panza de la mamá es realmente un hogar con todo lo que dicha palabra representa: un lugar seguro, un refugio. Pero la sensación de confort y seguridad que el bebé siente dentro de la panza está además enteramente vinculada con las emociones de la mamá y el estado del entorno cercano.

Ello es asi, porque ya estando dentro de la panza el bebé SIENTE lo que sucede alli afuera: percibe movimientos, reconoce sonidos y voces… por lo tanto está enormemente conectado con el entorno.

¿Qué siente el bebé dentro de la panza?

Los estímulos que el pequeño puede recibir son variados.

-Las emociones como señales en el cuerpo de la mamá y el bebé. Por un lado siente los cambios en el metabolismo del cuerpo de la mamá. Si ella está ansiosa, nerviosa, o si por el contrario, se encuentra relajada y alegre, ello implica cambios en el cuerpo de la mamá, y esto es percibido por el bebé. ¿Ello quiere decir que habría que evitar las emociones negativas? Podria decirse que un embarazo no se atraviesa sin momentos de temores o de ansiedad, ello es normal para toda mamá. Pero lo que sí es importante, es la contención que ella pueda recibir tanto de su pareja como de su entorno más cercano. Un embarazo pleno tiene que ver con animarse a transitar esa aventura emocional. En este ‘estar contenida’ no queda afuera la figura del médico. El obstetra es mucho más que un simple médico, acompaña a la mamá durante todo el embarazo, generando un vínculo muy especial que requiere de mucha confianza.

-El liquido amniotico, ese confortable hogar. El líquido amniótico en el que el bebé flota amortigua los movimientos que puedan producirse, de forma que sean menos bruscos. Los movimientos no solo son percibidos por el bebé, sino que son muy importantes para su desarrollo. La movilidad del bebé dentro de la panza es fundamental para que desarrolle en forma correcta cada parte de su cuerpo.

-Sonidos y voces. Desde los 22 días de gestación comienza a desarrollarse el oído, el cual va madurando y al quinto mes de embarazo se encuentra plenamente desarrollado. A partir de ese momento, los bebés ya pueden escuchar como si fuera un adulto. Escuchan los latidos del corazón, movimientos dentro de la panza, los sonidos del entorno, y voces humanas. La conexión con la voz de la mamá es muy importante. A través de la palabra la mamá puede transmitir todo el afecto que siente por su hijo, y ello además de ser una experiencia gratificante para ella, colabora en construir un vínculo cercano con el bebé desde los primeros meses. El bebé es sensible a los estados vibracionales que la música brinda. Por ello es positivo escuchar música que brinde serenidad y gratificación. Todo ello colabora al desarrollo del sistema nervioso central del pequeño.

 

 

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